Un showroom virtual con recorridos 360, disponibilidad real de unidades y avance de obra. Se abre en el teléfono, sin instalar nada.
El showroom es lo que ve tu comprador. El panel es donde lo manejás vos, y donde caen las consultas que genera.
Lleva la marca del desarrollo: tu logo, tus colores y una dirección propia del proyecto.
Piso por piso, con superficie, tipología y estado. Marcás una como vendida en el panel y cambia en el showroom al instante, sin republicar nada.
El interesado camina la unidad desde el teléfono, arrastrando con el dedo. Deja de interpretar un plano y ve el espacio real.
Cada etapa con sus fotos fechadas y su porcentaje real, cargadas desde el panel. El que ya compró entra a ver cómo va la obra, sin tener que llamarte.
Se genera con los datos del proyecto y se actualiza solo cuando algo cambia. Nunca más un PDF viejo circulando con precios que ya no existen.
Qué hay alrededor y a cuánto está cada cosa, marcado sobre el mapa. En un desarrollo, el barrio también se vende.
Cuánta gente entra, qué unidades mira más, de dónde viene y a qué hora. Datos para decidir dónde poner la pauta, no para adivinar.
El interesado filtra por dormitorios, superficie, orientación o estado, y compara lo que le sirve. Llega a la consulta sabiendo qué quiere.
Cada consulta entra con la unidad que la persona estaba mirando. La movés de estado y queda registrado quién la movió y cuándo, con una nota obligatoria.
Dónde se te caen las operaciones. Si de cotizando a reservado perdés la mitad, el problema no es la cantidad de consultas que entran.
Qué canal te trae consultas de verdad. Sirve para decidir dónde poner la pauta, en vez de repartirla por intuición.
Sumás gente por mail y cada uno entra con su acceso: socios, vendedores propios o de una inmobiliaria. Cada rol ve lo que le corresponde, nada más.
Plantillas con los datos de la unidad ya cargados. El vendedor no vuelve a escribir lo mismo diez veces ni se equivoca de metraje.
Los planos por un lado, los renders por otro, la disponibilidad en un Excel que alguien actualiza a mano.
Un plano y tres renders no alcanzan para decidir sobre algo que todavía no existe. Lo que no entiende, lo llena de dudas.
La duda se resuelve yéndoseCada consulta arranca igual: buscar el PDF, chequear si esa unidad sigue, explicar de nuevo la orientación y los metros.
Horas de venta gastadas en adjuntosUn Excel actualizado a mano ofrece unidades que ya se vendieron y esconde las que quedaron libres.
Se pierde la operación y la confianzaUn PDF mandado por WhatsApp no te dice quién lo abrió, cuánto se quedó ni qué unidad miró.
Sin ese dato, seguir un contacto es adivinarContanos en qué etapa está y qué material tenés. Te decimos qué hace falta, cuánto tarda y cuánto sale.
Tres pasos. El primero es tuyo, el segundo es nuestro, y después queda en tus manos.
Renders, plantas, la grilla de unidades y los precios. Lo que tengas, como lo tengas.
Con tu marca y una dirección propia del proyecto. Lo revisás antes de que salga a la calle.
Cambiás precios, marcás vendidas, subís avance de obra y seguís tus consultas.
Contanos de tu desarrollo y te pasamos un número concreto, junto con qué hace falta y cuánto tarda.
Con la cantidad de unidades, la etapa del proyecto y el material que ya tenés, alcanza.